El juego de las ranas es una herramienta terapéutica poderosa disfrazada de diversión. Cada vez que el niño presiona su rana, trabaja:
🔹 Atención focalizada: debe seguir el movimiento de las bolitas y reaccionar con precisión.
🔹 Coordinación visomotora: ojo y mano actúan al mismo tiempo para atrapar la mayor cantidad posible.
🔹 Control inhibitorio: aprender a esperar, no desesperarse y manejar la emoción de la competencia.
🔹 Tolerancia a la frustración: cuando pierde bolitas o no alcanza las que quiere, entrena la paciencia.
🔹 Velocidad de procesamiento: responde rápido, organiza su acción y toma decisiones inmediatas.
Además, es perfecto para momentos en familia, fortaleciendo el vínculo, las habilidades sociales y la regulación emocional a través del juego compartido.
Un juego que combina emoción, risas y entrenamiento cognitivo real.
Si quieres algo que tu hijo ame y que al mismo tiempo desarrolle su autocontrol, atención y paciencia…
este es el indicado.






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