Esta herramienta terapéutica trabaja el equilibrio fino a través de un reto progresivo: colocar y sostener copas sobre una bandeja elevada sin perder la estabilidad. El niño debe regular la fuerza, el ritmo y la postura corporal, anticipar movimientos y sostener la atención durante toda la actividad. Es ideal para niños con atención dispersa, impulsividad o dificultades en coordinación, ya que convierte el control corporal y cognitivo en un juego motivante y desafiante.
¿Cómo se juega?
1. Se colocan las copas una a una sobre la bandeja.
2. Cada turno exige movimientos lentos y controlados.
3. El objetivo es completar el mayor número de copas sin que se caigan.
4. Se puede aumentar la dificultad agregando copas, cambiando el orden o estableciendo reglas de tiempo y turnos.
Beneficios neuropsicológicos
Atención sostenida: exige foco continuo para evitar errores.
Control inhibitorio: reduce impulsividad al requerir movimientos lentos y precisos.
Coordinación visomotriz: integra visión y motricidad fina.
Planificación motora: anticipa el movimiento antes de ejecutarlo.
Autorregulación emocional: enseña tolerancia a la frustración y manejo del error.
Funciones ejecutivas: fortalece control, secuenciación y autocorrección.






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