¿Cómo se utiliza?
El niño debe realizar acciones lentas, precisas y controladas. Un movimiento impulsivo provoca que la estructura caiga, generando retroalimentación inmediata. El adulto puede aumentar la dificultad introduciendo reglas adicionales (tiempo, orden, conteo, turnos), convirtiéndolo en un entrenamiento frontal progresivo.
Beneficios neuropsicológicos
Fortalece el control inhibitorio
Mejora la autorregulación emocional
Reduce impulsividad motora y cognitiva
Incrementa la tolerancia a la frustración
Entrena atención sostenida
Favorece la toma de decisiones conscientes
Indicado especialmente para
TDAH
Niños impulsivos o explosivos
Dificultades en el seguimiento de normas
Baja regulación emocional
Inmadurez frontal
Problemas de conducta
🔑 Valor terapéutico diferencial
Este kit no corrige la conducta desde el castigo, sino desde la experiencia corporal y cognitiva. El niño aprende que detenerse, pensar y regularse es lo que le permite lograr el objetivo. Cada caída es una lección frontal.
Es un kit de alto impacto, porque entrena una de las funciones ejecutivas más importantes para la vida escolar, social y familiar: el autocontrol.






Valoraciones
No hay valoraciones aún.